Árboles para los elefantes en Camboya
El mes pasado Bring the Elephant Home ha estado trabajando en la reforestación del Parque Nacional de Phanon Kulen, en Camboya. Parte de este bosque se habilitará como santuario de vida silvestre, para aquellas especies animales más necesitadas o en peligro de extinción. Una vez más, mostramos todo nuestro apoyo y colaboración en la repoblación de este hábitat natural, concretamente, en el área designada para los elefantes. Esperamos que pronto se retire al elefante camboyano del trabajo forzado y pueda vivir en esta reserva en libertad.
Pero antes de que los elefantes empiecen su vida aquí, somos conscientes de la necesidad de incrementar la biodiversidad, atraer más vida silvestre y plantar los árboles y arbustos que serán su alimento. Gracias a la colaboración del vivero local FORRU, obtuvimos unas 3000 especies locales para plantar: ¡listos pues para partir a Camboya en busca de voluntarios y plantar esos 3000 arbolitos lo antes posible!
Al llegar, advertimos que el bosque presenta un aspecto desolador: muchísimos claros desiertos debido a la tala ilegal, áreas quemadas y árboles echados a bajo o calcinados. La huella inconfundible de los cazadores y las motosierras. ¡Hay que ponerse cuanto antes manos a la obra!
Quizá, los árboles sembrados, un total de 8 especies nativas diferentes [Dipterocarpus alatus, Gardenia Sootepensis, Peltophorum Dasyrhachis, Hymenodiclyon Orixense, AzfeliaXilocarpa, Hydrocarpusilli Citolia, Knema Globulaura, Canarium Subulatum] no sean más que una gota en medio del océano, pero una gota tan necesaria. Organizamos 2 días de actividades de reforestación con voluntarios y los trabajadores de la zona se encargaron de limpiar el sitio y cavar los hoyos.
El primero es un grupo de voluntarios del Club de ciclistas de Montana Nacional de Camboya. Están contentísimos por pedalear hasta el Parque Nacional y entusiasmados con la idea de plantar árboles. Al final, un total de 50 personas se une y de pronto tenemos ante nosotros ¡una marcha ciclista por los elefantes en Camboya!
Marchar en bici y plantar árboles, todo en un día, agota pero todo el mundo se lo pasó muy bien y disfrutaron con el evento. Aunque es un poquito menos de lo que esperábamos, ya hay 1,200 árboles plantados y vamos a por otro grupo de voluntarios.
Reforestando con los niños de una escuela de primaria
Decidimos visitar una escuela próxima al Parque Nacional, la Escuela de Primaria Trapang Krasang. Toda la escuela al completo y, en concreto, el Profesor Don Von Van Chom nos dan una cálida bienvenida. Sería la primera vez que harían alguna salida y la idea de participar en esta actividad les entusiasma a todos. Para el próximo día ya contamos con un grupo de 110 ninos que nos ayudarán a plantar árboles, lo que significa que tenemos que coordinar y dejar preparados hoy mismo aspectos como la comida, el transporte, perfilar el programa educativo y un obsequio significativo con el que agradecer su participación.
Gran parte del país, al igual que ha ocurrido en Tailandia, está inundado por las inclementes lluvias. Son muchos los agricultores que han visto sus cosechas de arroz echadas a perder y, en consecuencia, sus únicos ingresos. Todo el centro de la turística ciudad de Siem Reap está también anegado.
Los chicos de la escuela, compuesta por un total de 275 estudiantes y 4 diligentes profesores, pertenecen, la mayoría, a familias rurales, damnificadas por las inundaciones. Los recursos de esta escuela son escasos o inexistentes: apenas hay libros ni para los profesores y los estudiantes no disponen de material escolar básico, como cuadernos, lápices o bolígrafos. La malaria es bastante común por esta zona, por lo que muchos se ven obligados a interrumpir la asistencia o dejan de ir.
En la charla introductoria que le damos al día siguiente antes de dirigirnos al parquet, los niños atienden embobados y sus caras parecen un poco serias todavía. Para romper el hielo, les proponemos un juego de adivinanzas relacionadas con los elefantes y en cuestión de minutos todos están revolucionados disfrutando del concurso. Mientras esperamos el camión que nos llevará al lugar para plantar los árboles, nos unimos a los típicos juegos de patio con ellos.
Una vez allí, los jóvenes voluntarios no paran ni un momento, hasta quieren seguir plantando en la pausa para la comida. Aún con un calor de justicia, corren por el campo con trayendo y llevando árboles, y ¡en menos de una hora y media todo el área está terminada!

Es maravilloso pasar el día con los niños. Te llenan de alegría y satisfacción sus sonrisas tan puras y sus gestos. A pesar de no poder comunicarnos en su lenguaje, el idioma del corazón es común y entendible para todos. Pero toca decir adiós y un extraño sentimiento de tristeza nos embarga, tan sólo un día con ellos y ¡es tanto lo que transmiten! Nos agasajan durante todo el día con flores y guirnalda. El profesor también se muestra satisfecho con la actividad, nos comenta que ha sido un día muy provechoso también para él, que ha aprendido un poquito más sobre la importancia de preservar el bosque y el entorno y quiere dárselo a conocer a los niños también como un valor más a enseñar en el aula.
Un día para visitar la maravillosa Angkor Wat y de vuela a Tailandia para el próximo y último evento de reforestación de este año 2011.























