Los elefantes exploran por primera Elephant Jungle
Video y fotografía por David Terrrazas. Música: Nina Simone.
Julio de 2011: Junto con dos elefantes, partimos en una excursión desde el Elephant Nature Park hasta Elephant Jungle, intrépida aventura para la que estábamos deseando poder contar con el inquieto Hope, por lo problemático que se vuelve a veces en el ENP debido a su exceso de energía. Confiábamos en que una caminata por la selva calmaría un poco su hiperactividad, y por supuesto, no podíamos salir sin su novia Sao Yai, esperanzados en que la parejita encontrara un momento de intimidad, fuera de su día a día en el parque, y dieron fe de que así fue cuando los pillamos con las manos en la masa en el huerto del Elephant Jungle.
Unas cinco horas andando, sendero arriba o cuesta abajo, pero sin apartarnos en ningún momento de la verdadera tierra a la que pertenecen estos paquidermos. En el camino de ida, Hope se mostró vacilante, como si tuviera miedo a dejar la seguridad del hogar, pero no teníamos prisa e hicimos numerosas paradas para beber, comer o refrescarnos. Fieles a la tradición budista, atamos pedazos de tela de color naranja en los troncos de los árboles con la esperanza de que sirvan de freno para la tala ilegal y los leñadores los respeten. Llegando a Elephant Jungle, los elefantes se zambulleron en la espesa maleza y los voluntarios en las pozas que el río forma cerca de su nacimiento, la mejor forma de refrescarse después de una buena marcha.
Aunque sólo por tres días, los elefantes pudieron, por fin, pasear y disfrutar de Elephant Jungle, acontecimiento que estábamos esperando con ganas y en el que hemos estado trabajando por varios meses. En parte parece de lo más natural, como si siempre hubiera sido así, pero, por otro lado sigue siendo irreal; hemos tenido que superar tantos obstáculos… y todavía no hemos llegado a la meta pero, al menos, ¡hemos puesto la primera piedra!
El inquieto Hope se sintió como en casa y, junto con Sao Yai, recorrieron plácidamente los alrededores. Por ahora hay cientos de bananos, su comida favorita, en la zona, y, precisamente cerca del huerto, se dedicaron a arrancarlos sin contemplaciones uno por uno, lo que finalmente contribuye al buen mantenimiento del suelo, dejando más zonas de luz solar y aportando abono orgánico.
Al anochecer, los elefantes se sumergen en el forraje. Caemos rendidos en la casa de los voluntarios, después de tan larga jornada nos vamos a dormir temprano pues a la mañana siguiente nos espera un evento de reforestación.
Después de dos noches en Elephant Jungle, emprendemos el camino de vuelta al parque. A diferencia del de ida, el de vuelta se hace volando; parece que los elefantes tienen prisa por reencontrarse con su familia, y nosotros a duras penas podemos seguir su ritmo. Con frecuencia, les perdemos la pista y somos nosotros quienes corremos detrás de ellos. Algunos sufrimos el repentino ataque de un enjambre de avispas, tropiezos y resbalones por los escurridizos y estrechos sendero y, cuando llegamos a Elephant Nature Park, estamos hechos unos zorros pero todo ha merecido la pena.
¡Hasta la próxima caminata!








