20,000 árboles plantados en la isla de los elefantes
Buriram, 26 de junio - 2 de julio: Esta semana nos quedamos con tantos voluntarios como fue posible en las aldeas de Baan Pai Yai y Baan Pai Noi para preparar el día de plantar árboles y asegurar las condiciones para plantar todos los árboles conforme al plan. Es un momento emocionante para la población de Baan Pai Yai, ya que es la primera vez que reciben a un grupo de turistas en sus hogares. Como es natural, están un poco nerviosos: ¿Qué ofrecer para desayunar? ¿Los baños son adecuados? También es un cambio importante para los voluntarios que, hasta ahora, habían viajado con todas las comodidades. Los baños están limpios, ¿pero cómo lavarse con apenas un cubo de agua? Además, el grupo se distribuirá en varios hogares, así que cada cual irá encontrando la manera por su cuenta. Sin embargo, muy pronto se rompe el hielo y trabajar en la aldea constituye una experiencia única para todos. Preparar el día de plantar árboles en medio de tanto calor es bastante duro. Tenemos un día y medio para tener todo listo: llevar alrededor de 10,000 plantas de semillero a la isla, asegurarnos de distribuirlas equitativamente en toda la zona, colocar troncos de bambú cerca de los hoyos y atrapar a las cabras para trasladarlas a otra isla… a esas cabras les encantaría mordisquear árboles tan tiernos como estos. Las plantas de semillero son de gran calidad, tal como las queríamos. Miden más o menos 50 centímetros y están saludables y fuertes. La capacitación impartida por Tik, especialista en árboles, es sumamente productiva.
Al principio intentamos traer los árboles a la isla usando un puente colgante, pero pasarnos las plantas en un puente tembloroso en las horas de más calor resulta imposible. Entonces decidimos usar embarcaciones: primero, dos barcos de cola larga, después un gran barco karaoke que nos permite transportar las plantas de semillero hasta el otro extremo de la isla. Al final del día todo está listo para el gran momento. Los aldeanos preparan 300 loncheras para los voluntarios, tenemos suficiente agua y la población local se acerca a ofrecernos refrigerios y hielo, los estudiantes del instituto agrícola de Buriram traen herramientas extra y el Canal 7 ya está aquí para filmar durante todo el fin de semana y preparar una nota para el noticiario de las 7:30. Milagrosamente, las cabras se subieron al barco karaoke y fueron trasladadas a su nuevo hogar.
El sábado, la población de Baan Pai Yai organiza la ceremonia de bienvenida: los voluntarios se cubren con telas Isaan y participan en toda clase de actividades populares en la localidad: danza tailandesa, ejercicios aeróbicos y… hasta una hora saltando la cuerda. Al final de un largo día de trabajo en un calor sofocante, todos saltan y bailan de alegría. Estamos en la mejor forma posible, pues no es el primer día de plantar árboles que organizamos. La jornada transcurre tal como la habíamos planeado, los equipos colaboran de lo mejor y con entusiasmo, y plantan los árboles con mimo y cuidado. Al terminar el día el campo ofrece una imagen perfecta: cubierto de 10,000 jóvenes árboles, favorecidos por un oportuno chubasco. Es un gran inicio para las plantas de semillero. Lamentablemente, tuvimos un problema: no hubo suficientes aldeanos dispuestos a ayudarnos, así que no conseguimos cumplir la meta de 20,000 árboles. Ya que la plantación forma parte del lanzamiento del banco local, la presencia de la población es indispensable. Es decir, los gastos que implican los árboles no pueden transferirse al banco de la aldea antes de plantar todo. De inmediato se organiza una reunión a la que, por supuesto, también invitamos a PDA, nuestra organización contraparte. Moraleja importante: este proyecto sólo puede tener éxito si toda la población de la aldea colabora. El proyecto les pertenece, no es de PDA ni de Bring the Elephant Home. Rápidamente llegamos a un nuevo acuerdo y fijamos la fecha para volver a plantar árboles; una semana después los hemos plantado todos.
La parte más importante del viaje fue plantar los árboles, pero había otras tareas pendientes que ya hemos cumplido: diseñamos el albergue de las elefantas y pronto podremos empezar su construcción. Para ello habremos de tener un acuerdo con el gobierno local a fin de asegurarnos de que las elefantas puedan quedarse en la isla. Además, diseñamos la vivienda de los mahout en la isla: una casona de madera con una veranda, cerca del agua. La veranda también puede servir para alojar voluntarios y para atracar las embarcaciones. Diseñamos un letrero con una bella fotografía de Nok Noi y Sri Prae para promover la isla desde la orilla de la carretera. El siguiente paso será trasladar a las elefantas a la isla… en comparación, trasladar a las cabras fue muy sencillo, porque traer a dos elefantas hasta aquí será todo un reto. Sin embargo, una vez que lo consigamos, el nombre idílico de la isla cobrará sentido: ¡la isla de los elefantes!
Fotos: Jeab Ploykrachang


















